Este tesoro arquitectónico, conocido oficialmente como Mezquita de Mohamed Ali, no es simplemente otro monumento más en la vasta colección egipcia: es una joya que cuenta historias de poder, ambición y fe desde su trono en la Ciudadela de Saladino.
Construida en el siglo XIX cuando Egipto se transformaba bajo el mando de un visionario, esta obra maestra otomana desafía al tiempo y cautiva a cada visitante que cruza sus puertas. Pero aquí viene lo fascinante: su nombre popular no surge por casualidad. Los extensos revestimientos de alabastro que abrazan sus paredes interiores crean una sinfonía de luz y sombra que te dejará sin aliento, un espectáculo que cambia con cada hora del día y que solo puedes comprender al vivirlo en persona.
¿Te preguntas qué secretos guarda esta maravilla cairota? Acompáñanos en este recorrido donde descubrirás por qué miles de viajeros consideran esta mezquita como una experiencia transformadora e inolvidable.
La construcción de la mezquita comenzó en 1830 por orden de Mohamed Ali Pasha, gobernante de Egipto entre 1805 y 1848. El proyecto arquitectónico estuvo inspirado en la famosa Mezquita Azul de Estambul, reflejando la influencia otomana en el diseño egipcio de la época.
Mohamed Ali Pasha, conocido como el fundador del Egipto moderno, quiso crear un monumento que rivalizara con las grandes mezquitas del Imperio Otomano. La construcción se prolongó durante casi dos décadas, finalizando en 1848, año de la muerte del propio Mohamed Ali. Irónicamente, el gobernante fue sepultado en una tumba de mármol blanco dentro de la mezquita que él mismo había ordenado construir.
El arquitecto principal fue Yusuf Bushnak, quien incorporó elementos del estilo otomano tardío con toques locales egipcios. Durante el proceso constructivo se emplearon materiales importados, incluyendo el alabastro que da nombre popular al edificio, así como mármol de diferentes canteras del Mediterráneo.
La mezquita ha sido testigo de importantes eventos históricos, incluyendo recepciones oficiales, ceremonias estatales y visitas de dignatarios internacionales. A lo largo de los años, ha sufrido varias restauraciones para preservar su esplendor original y mantener su condición como patrimonio arquitectónico egipcio.
La mezquita de Mohamed Ali presenta características arquitectónicas distintivas que la convierten en una obra maestra del estilo otomano-egipcio. La estructura se eleva sobre una plataforma elevada, destacando su imponente cúpula central de 21 metros de diámetro y 52 metros de altura.
El exterior está dominado por dos elegantes minaretes de 82 metros de altura, que se pueden observar desde diversos puntos de El Cairo. La fachada principal presenta una secuencia de arcos y columnas que crean un ritmo visual armónico, mientras que las cúpulas secundarias complementan la composición general del edificio.
El interior sorprende por la profusión de alabastro que recubre las paredes hasta una altura considerable, creando efectos lumínicos únicos según la hora del día. El piso está cubierto con alfombras persas de gran valor, mientras que las columnas de alabastro sostienen una serie de arcos que definen el espacio de oración.
La decoración incluye caligrafía árabe con versículos del Corán, trabajos de marquetería en madera y elementos decorativos dorados que aportan suntuosidad al conjunto. El mihrab (nicho que indica la dirección de La Meca) está elaboradamente decorado, así como el minbar (púlpito) desde donde se pronuncian los sermones.
Un elemento destacado es el sistema de iluminación, que incluye una gran lámpara de araña central importada de Francia, junto con múltiples lámparas menores que crean una atmósfera mística durante las oraciones nocturnas.
La historia de la Ciudadela de Saladino, conocida en árabe como Qal'at Salah al-Din, se remonta a una época turbulenta del siglo XII cuando las Cruzadas amenazaban el mundo islámico. Construida entre 1176 y 1183 por orden del sultán Saladino, esta formidable fortaleza tenía un objetivo fundamental: proteger El Cairo de los ataques de las Cruzadas.
El visionario Saladino eligió estratégicamente una colina al sureste de la ciudad, cuya posición elevada permitía un control visual sobre toda la urbe. Para llevar a cabo esta obra monumental, el sultán encomendó la tarea a su visir Bahaa El-Din Karakosh, quien no dudó en demoler edificios y tumbas existentes para crear esta ciudadela inexpugnable.
Lo que comenzó como una fortaleza defensiva pronto se transformó en mucho más. Durante casi 700 años, desde el siglo XIII al XIX, fue la sede del gobierno en Egipto y la residencia de sus gobernantes. La gran fortaleza fue ampliada posteriormente por otros gobernantes egipcios, como el sultán mameluco al-Nasir Muhammad en el siglo XIV y el gobernador otomano Mohamed Ali Pasha en el siglo XIX.
Esta evolución continua convirtió la ciudadela en un fascinante palimpsesto arquitectónico donde cada dinastía dejó su huella. Desde los ayubíes hasta los otomanos, pasando por los mamelucos, cada período añadió elementos únicos que hoy podemos contemplar como un testimonio vivo de la rica historia egipcia.
Entrada a la zona:
EXTRANJEROS:
Adulto: 550 EGP / Estudiante: 275 EGP
EGIPCIOS/ÁRABES:
Adulto: 60 EGP / Estudiante: 30 EGP
Carrito:
EXTRANJEROS:
Adulto: 10 EGP / Estudiante: 5 EGP
EGIPCIOS/ÁRABES:
Adulto: 5 EGP / Estudiante: 5 EGP
Billete de coche:
Taxi: 10 EGP / Minibús: 20 EGP / Autobús: 40 EGP
Como lugar sagrado del Islam, la mezquita requiere el cumplimiento de normas específicas de vestimenta y comportamiento:
Para maximizar la experiencia, se recomienda visitar la mezquita durante las primeras horas de la mañana o al final de la tarde, cuando la luz natural realza la belleza del alabastro interior. Los fines de semana pueden ser más concurridos, especialmente los viernes.
Es aconsejable contratar un guía local que pueda explicar los detalles arquitectónicos y el contexto histórico. Muchos guías están disponibles en la entrada de la ciudadela y ofrecen servicios en varios idiomas.
Llevar agua y protección solar es esencial, especialmente durante los meses calurosos. La ciudadela ofrece pocos espacios con sombra fuera de los edificios.
La mezquita de alabastro de Mohamed Ali representa mucho más que un monumento religioso: es un símbolo de la transformación de Egipto en el siglo XIX y una obra maestra arquitectónica que fusiona tradiciones otomanas con la grandiosidad egipcia. Su ubicación privilegiada en la Ciudadela de Saladino la convierte en un destino imprescindible para comprender la rica historia cairota.
La visita a este magnífico edificio ofrece una experiencia única que combina espiritualidad, arte e historia en un ambiente de incomparable belleza. Los juegos de luz que crea el alabastro, la majestuosidad de sus cúpulas y la panorámica de El Cairo desde sus alrededores justifican plenamente su reputación como una de las joyas arquitectónicas más preciadas de Egipto.
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Mohamed Ali Pasha (1769-1849) fue un líder militar y político albanés que gobernó Egipto desde 1805 hasta 1848. Considerado el fundador del Egipto moderno, implementó amplias reformas militares, económicas y educativas que modernizaron el país. Su dinastía gobernó Egipto hasta la revolución de 1952.
La mezquita se encuentra dentro de la Ciudadela de Saladino, en las colinas Mokattam al este del centro histórico de El Cairo. Su posición elevada la hace visible desde múltiples puntos de la ciudad.
Sí, como lugar de culto islámico, requiere vestimenta conservadora que cubra brazos y piernas. Las mujeres deben cubrirse el cabello. En la entrada proporcionan túnicas y pañuelos para visitantes que no cumplan con el código de vestimenta.
Además de la mezquita, el complejo incluye otros edificios históricos como la Mezquita de al-Nasir Muhammad, el Museo Militar, el Museo de la Policía, y ofrece excelentes vistas panorámicas de El Cairo. La visita completa puede tomar entre 2 y 4 horas.
Sí. La mayoría de los países latinoamericanos y España requieren visa. Se puede tramitar fácilmente por internet con una e-Visa o al llegar al aeropuerto.
Sí. Las zonas turísticas como El Cairo, Luxor, Asuán y los cruceros por el Nilo son seguras y están bien vigiladas. Contamos con guías locales y asistencia 24/7 para tu tranquilidad.
La moneda oficial es la libra egipcia (EGP). Puedes cambiar euros o dólares en bancos, casas de cambio o usar cajeros automáticos.
No hay vacunas obligatorias. Se recomiendan hepatitis A y B, tétanos y fiebre tifoidea si visitas zonas rurales.
Los itinerarios más comunes son de 3 o 4 noches, dependiendo del trayecto y de si empieza en Luxor o Asuán.
De octubre a abril, cuando el clima es más fresco y agradable para excursiones y cruceros.
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